Cómo lavar almohadas según su relleno

5 min de lectura · octubre 21, 2026

Guía paso a paso para lavar almohadas según su relleno. Incluye precauciones, errores frecuentes y opciones según el material.

Lavar una almohada en casa es posible en la mayoría de los casos, pero el resultado depende casi siempre del relleno.

Una almohada de fibra sintética tolera bien la lavadora, mientras que una de espuma viscoelástica o de plumas exige otro procedimiento.

Antes de meterla en el tambor conviene identificar qué hay dentro, porque un error de criterio en este paso es la causa más habitual de almohadas apelmazadas, con olor persistente o con el relleno dañado.

Identificar el relleno antes de lavar

La etiqueta del fabricante suele indicar el tipo de relleno y la temperatura máxima de lavado.

Si no aparece, basta con tocarla: las almohadas de fibra siliconada o poliéster son esponjosas y se recuperan al presionarlas, mientras que las de espuma son más compactas y tienen una densidad uniforme.

Las de plumas o plumón se notan por su ligereza y por el ruido suave que hacen al moverlas.

Esta distinción marca todo el proceso. Una almohada de fibra puede lavarse entera en lavadora, una de espuma nunca debe centrifugarse ni someterse a agua caliente, y una de plumas necesita un ciclo delicado con aclarado extra y un secado muy prolongado.

  • Fibra sintética: lavado normal o delicado, agua templada y secado al aire o en secadora a baja temperatura.
  • Espuma viscoelástica o de látex: lavado a mano con agua tibia, sin retorcer y secado horizontal a la sombra.
  • Plumas o plumón: ciclo delicado, detergente suave y secado completo con bolas de secado en tambor.

Cómo lavar almohadas de fibra sintética en lavadora

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Las almohadas de fibra son las más fáciles de lavar en casa.

Conviene usar un programa delicado o de lana con agua templada, en torno a 30 grados, y un detergente líquido suave sin exceso de suavizante, porque el suavizante puede dejar una capa que reduce la esponjosidad.

Si la almohada es grande, es mejor lavar dos a la vez para que el tambor no se desequilibre.

Antes del lavado, retira la funda y revisa el relleno en busca de manchas localizadas.

Una mancha de sudor o de maquillaje puede tratarse con un poco de detergente aplicado directamente y dejado actuar unos minutos antes de meter la almohada en la lavadora.

Si el olor es intenso, un ciclo extra de aclarado ayuda más que añadir mucha cantidad de producto.

El secado es la fase que más se descuida. La almohada debe quedar completamente seca por dentro, y eso puede tardar varias horas.

Si la secadora admite programa a baja temperatura, puede usarse con bolas de secado para airear el relleno; si no, conviene colgarla o dejarla extendida en un lugar ventilado, dándole la vuelta varias veces.

Guardarla húmeda favorece el moho y el olor a cerrado.

Lavar almohadas de espuma sin dañarlas

La espuma, sobre todo la viscoelástica, no debe meterse en lavadora. El tambor y el centrifugado la deforman y pueden romper las celdas internas, de modo que la almohada pierde forma y firmeza.

El método recomendable es el lavado a mano en un baño o fregadero grande, con agua tibia y un poco de detergente neutro.

Se sumerge la almohada, se presiona suavemente para que el agua penetre y se deja reposar unos minutos. Después se aclara varias veces hasta que el agua salga limpia.

Atención: nunca se retuerce: para escurrirla, se presiona contra la pared del fregadero o se enrolla en una toalla seca y se aprieta sin girar el material.

El secado debe hacerse en horizontal, en un lugar a la sombra y bien ventilado. La espuma tarda más de lo que parece, y exponerla al sol directo puede degradarla.

Si se nota que sigue húmeda en el centro al tacto, conviene esperar antes de usarla.

Cuidado con las plumas y el plumón

Las almohadas de plumas o plumón son las más delicadas por su capacidad de retener humedad.

Si se lavan en un ciclo normal, el relleno se apelmaza y pierde volumen, y si no se secan del todo aparece olor y riesgo de moho.

Aun así, muchas pueden lavarse con cuidado en lavadora de gran capacidad, siempre que la etiqueta lo permita.

El detergente debe ser suave y poco espumoso, y el aclarado conviene que sea completo para que no quede jabón entre las plumas.

Durante el secado, lo importante es que las plumas se separen: unas bolas de secado o pelotas de tenis limpias dentro del tambor ayudan a que vuelvan a esponjarse.

Puede tardar varias horas, e incluso un día entero, y conviene revisar que el centro esté seco antes de volver a usarla.

Errores frecuentes al lavar almohadas

El error más común es lavar una almohada de espuma en lavadora con centrifugado alto, que la deja deformada para siempre.

Otro muy habitual es usar demasiado detergente o suavizante, porque el exceso no se aclara del todo y favorece la aparición de olor.

También es frecuente secar mal: la almohada parece seca por fuera mientras el interior sigue húmedo.

Una advertencia importante: si la almohada tiene manchas de origen desconocido, moho visible o un olor que no desaparece tras lavarla, no siempre conviene seguir intentándolo en casa.

En esos casos, o cuando el relleno ya está muy apelmazado, reemplazarla suele ser más razonable que tratar de recuperarla con varios lavados.

Cuándo conviene sustituir la almohada

Lavar una almohada no la rejuvenece indefinidamente. Si después de un buen lavado y secado sigue sin recuperar volumen, si se nota grumosa o si el relleno huele a humedad aunque esté seca, el material ya está degradado.

Esto es especialmente frecuente en almohadas de uso intensivo o en las que llevan años sin renovarse.

Como regla práctica, un lavado correcto debería devolver a la almohada buena parte de su forma y comodidad.

Si no ocurre así, el problema probablemente no está en el lavado sino en el desgaste del propio relleno.